Entre risas, el mandatario comentó que en su momento pensó en llamarlo “Golfo de Trump”, pero que descartó la idea por las reacciones que podría provocar. Aclaró de inmediato que se trataba de una broma y que no tenía intención real de impulsar ese nombre, anticipando incluso los titulares críticos que, según él, surgirían al día siguiente.
Trump aprovechó la intervención para volver a defender la decisión que tomó en enero de 2025 de renombrar oficialmente el Golfo de México como “Golfo de América” mediante una orden ejecutiva. Según su argumento, Estados Unidos concentra la mayor parte de la costa del golfo, una afirmación que reiteró pese a que los datos geográficos no respaldan ese cálculo.
El cambio de denominación desató un amplio debate tanto dentro como fuera del país. Mientras sectores afines al presidente celebraron la medida como un gesto de reafirmación del liderazgo estadounidense, varios gobiernos latinoamericanos, en especial el de México, expresaron su rechazo y continuaron utilizando el nombre histórico.
Tras la modificación en el registro oficial de nombres geográficos de Estados Unidos, plataformas digitales como Google Maps comenzaron a mostrar la nueva denominación para usuarios dentro del territorio estadounidense, seguidas posteriormente por Apple Maps y Bing. No obstante, medios internacionales como Associated Press anunciaron que mantendrían el uso de “Golfo de México” en sus publicaciones, mencionando el nuevo nombre solo como referencia.
Esta postura derivó en un conflicto entre la Casa Blanca y la agencia de noticias, luego de que el Gobierno restringiera su acceso a ciertos eventos presidenciales. AP respondió con una demanda judicial y obtuvo un fallo favorable en primera instancia, aunque la Administración republicana presentó una apelación, por lo que el proceso continúa abierto.
Redacción: Forum News