Según Carlson, un miembro del Congreso informó recientemente a los legisladores sobre la inminencia de un conflicto armado que sería comunicado oficialmente por el mandatario en su discurso, previsto para las 21:00 horas locales. La versión fue expuesta por el comunicador en un pódcast de línea conservadora, donde afirmó que el anuncio marcaría un giro drástico en la política exterior de Estados Unidos.
El pronunciamiento presidencial se da cuando Trump se prepara para presentar un balance de su gestión y delinear sus planes para los próximos años, en medio de críticas internas por priorizar asuntos internacionales sobre la agenda doméstica, especialmente el costo de la vida.
El contexto regional es especialmente delicado. En los últimos meses, Estados Unidos ha intensificado su presencia militar en el Caribe bajo el argumento de combatir el narcotráfico, con operativos que incluyeron bombardeos contra embarcaciones presuntamente vinculadas al tráfico de drogas, dejando decenas de muertos. A esto se suma la reciente incautación de un buque petrolero frente a costas venezolanas y la orden de bloquear totalmente a los petroleros sancionados que entren o salgan del país.
Trump elevó aún más el tono al afirmar públicamente que Venezuela se encuentra rodeada por una fuerza naval sin precedentes en Suramérica y exigió la devolución de activos que, según él, fueron arrebatados a Estados Unidos, declaraciones que han generado alarma en la región.
Ante este escenario, el presidente venezolano Nicolás Maduro sostuvo una conversación telefónica con el secretario general de la ONU, António Guterres, para alertar sobre lo que calificó como una escalada de amenazas por parte de Washington. Caracas denunció que las recientes acciones y discursos constituyen una amenaza directa a la soberanía venezolana y a la estabilidad regional.
De acuerdo con un comunicado oficial, Maduro cuestionó declaraciones de altos funcionarios estadounidenses sobre la industria petrolera venezolana y denunció lo que describió como un asedio político, económico y diplomático, acompañado de una campaña de falsedades y advertencias militares.
Por su parte, Guterres reiteró su compromiso con el derecho internacional y advirtió que una confrontación armada en América Latina y el Caribe carecería de justificación y tendría consecuencias graves para la paz regional. El jefe de la ONU aseguró que dará seguimiento a la situación y que promoverá la desescalada mediante el diálogo y la vía diplomática en los espacios correspondientes.
Redacción: Forum News