En la programación oficial del aeropuerto figuran únicamente nueve salidas: cuatro con destino a Curazao, dos hacia Bogotá, dos a Panamá y una a Moscú, esta última operada por la estatal Conviasa. Las llegadas tampoco muestran presencia internacional distinta a las rutas ya establecidas por líneas nacionales, con vuelos provenientes de La Habana, tres desde Curazao, uno de Bogotá y otro de Panamá.
La advertencia emitida por Washington el 21 de noviembre, marcada por lo que la FAA describió como “una situación potencialmente peligrosa”, se suma al despliegue militar que Estados Unidos mantiene desde agosto cerca de aguas venezolanas. Mientras el gobierno norteamericano sostiene que estas operaciones buscan combatir el narcotráfico, el Ejecutivo de Nicolás Maduro acusa a la Casa Blanca de promover una amenaza dirigida a facilitar un cambio de gobierno tras más de dos décadas de chavismo.
La tensión escaló aún más el fin de semana cuando el presidente Donald Trump afirmó que el espacio aéreo venezolano debe considerarse “cerrado en su totalidad”. Desde entonces, más de una decena de aerolíneas extranjeras han suspendido temporalmente sus rutas hacia Venezuela, en un contexto donde la conectividad aérea ya venía disminuida por la escasa oferta de vuelos internacionales.
Como respuesta, el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil revocó los permisos de operación a compañías como Iberia, TAP, Avianca, Latam Colombia, Turkish Airlines, Gol, Air Europa y Plus Ultra, además de que varias rutas venezolanas hacia España también se han visto afectadas. A este panorama se sumaron en los últimos días Wingo, Satena, Copa y Boliviana de Aviación, aunque el ente regulador aseguró que espera la reanudación de operaciones de Wingo y Copa en un plazo de 48 horas, mientras mantiene vigilancia sobre las aerolíneas que aún continúan volando al país.
Redacción: Forum News