Durante el acto celebrado en el Zócalo capitalino, Sheinbaum recordó que el movimiento revolucionario de 1910 representó la respuesta del pueblo ante el autoritarismo, la desigualdad y la entrega de los recursos nacionales a capitales foráneos. En su discurso trazó una revisión histórica que incluyó el ascenso del antirreeleccionismo promovido por Francisco I. Madero, el estallido armado y los episodios que desembocaron en su asesinato y el del vicepresidente José María Pino Suárez, en los que destacó la intervención de actores internacionales.
También evocó la lucha posterior encabezada por Venustiano Carranza y los ejércitos de Emiliano Zapata y Francisco Villa, así como el proceso que condujo a la Constitución de 1917, a la que calificó como una de las más avanzadas de su tiempo por la inclusión de derechos sociales, laborales, agrarios, educativos y el control soberano de los bienes naturales.
Sheinbaum enlazó el legado revolucionario con la llamada Cuarta Transformación, impulsada desde 2018, la cual describió como una transformación pacífica respaldada mayoritariamente por la ciudadanía y orientada a la justicia social, la democracia y la prosperidad compartida. Cuestionó, en contraste, los discursos que buscan normalizar la violencia o restaurar privilegios para minorías.
La presidenta afirmó que México hoy vive una etapa distinta, en la que no hay persecución por motivos políticos y en la que el ejercicio del poder debe mantenerse con ética, austeridad y honestidad. Sostuvo que la autoridad moral se construye con coherencia y convicciones, no con recursos económicos. Para cerrar, expresó un reconocimiento a las Fuerzas Armadas y realizó un llamado a preservar la lealtad al pueblo y el compromiso con la patria, afirmando que México continúa avanzando en paz, justicia y democracia.
Redacción: Forum News