Ante medios de comunicación, Lula expresó su confianza en que el proceso logre “las mejores negociaciones posibles”, al destacar que cualquier acuerdo debe alcanzarse por consenso. Según explicó, la propuesta brasileña plantea que no haya calendarios cerrados, sino que cada país establezca su propio ritmo de transición “con respeto a las diferencias políticas y culturales”.
El debate surgió luego de que la delegación de Brasil presentara un primer borrador en el que se incluye la idea de una hoja de ruta global, iniciativa que el mandatario ya había impulsado en la apertura de la cumbre. La propuesta ha generado fuertes discrepancias, especialmente entre países exportadores de petróleo, en su mayoría árabes, según fuentes diplomáticas.
El documento también menciona otros puntos sensibles, como la necesidad de triplicar los recursos destinados a la adaptación climática y la discusión sobre las llamadas “medidas unilaterales de comercio”, que varios gobiernos consideran injustas.
Para suavizar posiciones y acelerar los avances, Lula viajó a Belém y sostuvo reuniones con representantes de distintos continentes durante el día. Se espera que esta sea su última participación presencial en la cumbre antes de regresar a Brasilia y luego viajar a Sudáfrica, donde asistirá a la reunión del G20.
Redacción: Forum News