Rowley respondió así después de que el ministro de Asuntos Exteriores, Sean Sobers, confirmara el regreso de la Marina estadounidense para realizar ejercicios conjuntos con la Fuerza de Defensa Trinitense. Sobers afirmó que Washington no ha dado señales de que esas maniobras estén relacionadas con algún tipo de acción contra Venezuela.
En paralelo, la primera ministra Kamla Persad-Bissessar destacó que la cooperación militar con Estados Unidos forma parte de los esfuerzos para enfrentar el crimen organizado. Señaló que los entrenamientos han fortalecido las capacidades operativas y de inteligencia del país, y que esa alianza ha generado avances en la lucha contra la delincuencia.
El SOFA, firmado inicialmente en 2007, ha sido actualizado varias veces y la última revisión, en diciembre de 2024, eliminó la fecha de vencimiento, de modo que el acuerdo seguirá vigente a menos que sea renegociado. Rowley subrayó que cualquier participación futura en un conflicto dependerá exclusivamente de decisiones tomadas por el Gobierno de Trinidad y Tobago.
La tensión regional aumentó tras la reciente llegada del destructor estadounidense USS Gravely a Puerto España. Ese despliegue provocó críticas desde Venezuela, cuyo presidente Nicolás Maduro llamó a los ciudadanos trinitenses a evitar que “Estados Unidos meta una guerra en el Caribe”. Al respecto, el presidente Donald Trump dijo que mantiene abiertas todas las opciones frente a la crisis venezolana, aunque también expresó disposición a dialogar con Maduro.
Redacción: Forum News