Según el planteamiento preliminar, los agentes utilizarían dispositivos con reconocimiento de voz y traducción simultánea para explicar derechos y procedimientos durante los operativos. La medida busca evitar malentendidos y facilitar la interacción en situaciones consideradas de alta presión. Además, ICE evalúa ampliar el uso de sistemas biométricos sin contacto, similares a la aplicación Mobile Fortify, utilizada actualmente para verificar identidades mediante reconocimiento facial y lectura de huellas digitales.
No obstante, especialistas en migración y derechos civiles advierten que confiar en tecnologías aún imperfectas podría generar nuevos riesgos. Señalan que los algoritmos de reconocimiento facial suelen presentar errores, especialmente en personas latinas o de otras minorías, lo que podría derivar en detenciones equivocadas de individuos con estatus legal. Del mismo modo, los traductores automáticos podrían fallar ante acentos regionales, frases coloquiales o información sensible, provocando interpretaciones erróneas en momentos clave.
Organizaciones consultadas subrayan que la rapidez operativa no debe reemplazar la precisión legal y humana que requieren estos procesos. A su juicio, el uso de inteligencia artificial en redadas masivas podría incrementar la vulnerabilidad de los migrantes al generar confusión sobre sus derechos o el alcance de las medidas a las que son sometidos.
El DHS sostiene que aún se encuentran en fase de evaluación y que cualquier implementación deberá cumplir con estándares mínimos de precisión y supervisión. Mientras tanto, el anuncio ha generado expectativas y dudas en igual medida, especialmente ante la posibilidad de que los operativos migratorios dependan cada vez más de sistemas tecnológicos cuyo margen de error puede tener consecuencias graves.
Redacción: Forum News