El cierre parcial del Gobierno federal de Estados Unidos alcanzó este miércoles su día número 36, marcando el período más prolongado en la historia reciente del país, mientras los líderes demócratas del Congreso buscan soluciones negociadas.
Chuck Schumer, líder de la bancada demócrata en el Senado, y Hakeem Jeffries, su homólogo en la Cámara de Representantes, enviaron una carta al presidente Donald Trump solicitando una reunión inmediata. En el documento, destacaron que están dispuestos a encontrarse con el mandatario «cara a cara, cuando y donde sea» para tratar de poner fin al estancamiento presupuestario.
La Administración federal permanece parcialmente cerrada desde el 1 de octubre debido a la falta de consenso entre republicanos y demócratas para aprobar los presupuestos necesarios para mantener el funcionamiento de las agencias. La prolongación del cierre ha generado impactos significativos, como la reducción anunciada por la Secretaría de Transportes de hasta un 10 % de los vuelos en los principales aeropuertos, debido a la escasez de controladores aéreos.
El enfrentamiento político se concentra en el Senado, donde los republicanos cuentan con 53 escaños, pero la normativa del filibusterismo exige 60 votos para aprobar leyes clave. Esto obliga a los legisladores del partido del presidente a conseguir al menos siete apoyos demócratas para permitir la reapertura del Gobierno.
Durante un encuentro con líderes republicanos, Trump atribuyó parte del éxito demócrata en las elecciones locales recientes al prolongado cierre gubernamental. El presidente instó a su partido a considerar la eliminación del filibusterismo para aprobar los presupuestos sin necesidad de consenso con los demócratas.
No obstante, la dirección republicana se muestra renuente a modificar la norma parlamentaria, advirtiendo que su eliminación podría dar ventaja a los demócratas en las elecciones de medio mandato de 2026, al quitarles un obstáculo que actualmente limita la aprobación de proyectos legislativos clave.
Mientras tanto, el pulso entre ambas bancadas continúa sin una fecha clara para alcanzar un acuerdo, y millones de trabajadores federales siguen afectados por la suspensión parcial de sus actividades y pagos.