“El traidor tiene nombre y apellido: Jorge Cálix. Es momento de dejar de lavarse las manos ante la prensa”, escribió Elvir, señalando que la actuación de Cálix no solo vulneró la ética política, sino que también desvió la voluntad de la bancada liberal.
Según la diputada, la incorporación de Cálix como diputado no se dio de manera democrática, sino como parte de un plan que favorecía al Partido Nacional. “Ya es hora de hablar con la verdad y dejar de permitir que quienes negociaron sus convicciones pretendan dar lecciones de moral”, afirmó.
Elvir relató que, tras las elecciones primarias, Salvador Nasralla le había asignado a Cálix un puesto en la comisión nacional de campaña para las elecciones generales. Sin embargo, el legislador optó por buscar una diputación por Olancho, recibiendo credenciales junto a Samuel García, pese a que el Consejo Nacional Electoral no lo había inscrito formalmente.
La diputada subrayó que Cálix obtuvo su curul en el Congreso sin conseguir un solo voto en los comicios generales y violando los procedimientos establecidos en la ley orgánica. “Fue un atropello administrativo con un único fin: contar con un operador dentro del Congreso para ejecutar un pacto con el Partido Nacional”, señaló.
Elvir también reprochó que Cálix bloqueó la posibilidad de que otros diputados, como Yury Sabas o Marlon Lara, compitieran legítimamente por la presidencia del Congreso. Según ella, su jefe de bancada manipuló tiempos y reuniones, usándola a ella como “pantalla” para legitimar acuerdos que ya había cerrado con los nacionalistas.
Finalmente, la diputada afirmó que el cogobierno en la junta directiva del Congreso refleja la influencia directa de Cálix y sus allegados. “Entraste al Congreso para entregar los votos liberales a Zambrano y garantizar tu inscripción mediante la elección de la junta directiva, manipulando todo a espaldas de la base y de Salvador Nasralla”, concluyó.