El anuncio se produjo tras un encuentro en la Casa Blanca con directivos de importantes compañías del sector, entre ellas Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips y la española Repsol. Trump subrayó que las inversiones no provendrán de fondos públicos, sino de capital privado, y aseguró que su Gobierno ofrecerá respaldo y protección institucional a las firmas que decidan participar.
Pese al optimismo expresado por el mandatario, medios estadounidenses han señalado que parte de la industria petrolera mantiene reservas sobre una eventual entrada al mercado venezolano. Entre los factores que generan cautela figuran la incertidumbre política, los antecedentes de nacionalización de activos extranjeros y el bajo precio internacional del crudo.
Trump también dejó claro que Washington tendrá la última palabra sobre qué empresas podrán operar en Venezuela, en un contexto en el que su Administración ha asumido el control de la comercialización de millones de barriles de petróleo del país suramericano tras un acuerdo con el Gobierno interino.
Durante su intervención, el mandatario extendió además una invitación a China y Rusia para adquirir el crudo venezolano gestionado por Estados Unidos. Defendió esta estrategia al sostener que, de no haberse intervenido, Moscú y Pekín habrían tomado la delantera en el control de esas ventas.
En cuanto a los planes de inversión, Trump recalcó que no se tratará únicamente de rehabilitar instalaciones existentes, sino de construir nuevas infraestructuras. Afirmó que espera que las compañías eliminen equipos obsoletos y desarrollen proyectos de largo plazo bajo estándares modernos.
La reunión con los ejecutivos se dio poco después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, hecho que marcó un punto de inflexión en la política de Washington hacia Venezuela. Trump reiteró que su Gobierno ya había anticipado conversaciones con el sector privado para impulsar la recuperación de la industria de hidrocarburos.
Por su parte, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, expresó al presidente estadounidense la disposición de la compañía a invertir de manera significativa en Venezuela y a triplicar su producción, con el objetivo de alcanzar unos 135.000 barriles diarios. Repsol es la empresa española con mayor presencia histórica en el país caribeño, donde opera desde hace más de tres décadas, aunque buena parte de sus derechos mineros aún no han sido desarrollados.
Cabe recordar que en mayo pasado el Gobierno de Estados Unidos revocó los permisos que permitían a Repsol exportar crudo y derivados venezolanos, una medida que también afectó a otras compañías como la italiana Eni y la estadounidense Global Oil Terminals, que operaban junto a Chevron en Venezuela.
Redacción: Forum News