El funcionario explicó que la intención es que la mesa de diálogo se conforme desde el inicio del siguiente gobierno, con representantes que acompañen todo el proceso de negociación, tanto del Estado como del sector empresarial y de las organizaciones sindicales, evitando interrupciones o acuerdos parciales.
Fernández recordó que el papel del Ejecutivo es conducir el proceso y escuchar a las partes, pero que la determinación final debe basarse en consensos y análisis técnicos que permitan adoptar una decisión responsable y sostenible para la economía nacional.
Aunque la negociación formal quedará pendiente, señaló que la actual administración dejará insumos técnicos avanzados que servirán de referencia para definir el próximo ajuste salarial, tomando en cuenta las condiciones económicas del país y las necesidades reales de los hogares hondureños.
Entre estos insumos mencionó un estudio actualizado sobre la ingesta calórica y la canasta básica, fundamental para estimar el costo de vida de los trabajadores, así como la actualización de la encuesta de ingresos y gastos de los hogares que prepara el Banco Central de Honduras, la cual permitirá contar con datos más precisos sobre la distribución del ingreso familiar.
De acuerdo con el titular de Trabajo, estos estudios permitirán que el reajuste al salario mínimo se determine con criterios objetivos y técnicos, buscando un balance entre la capacidad de pago de las empresas y el derecho de los trabajadores a recibir un salario digno.
Finalmente, reconoció que el tema genera altas expectativas en la población, pero advirtió que una negociación apresurada podría derivar en decisiones poco sostenibles, por lo que insistió en que la prioridad es dejar bases sólidas para un diálogo integral y transparente en la próxima administración.
Redacción: Forum News