El ajuste se concretó mediante un decreto publicado el 29 de diciembre, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum y avalado por el Congreso, que establece cuotas a más de un millar de mercancías. Con ello se cierra un periodo que inició en septiembre de 1986 y que, de acuerdo con el coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios, José Ignacio Martínez, mantuvo al país con una política de apertura sin reciprocidad arancelaria.
Para el especialista, la medida apunta principalmente a contener la presencia de productos chinos en el mercado mexicano, en un contexto marcado por los intereses estratégicos de Estados Unidos y por la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Este escenario se suma a las presiones comerciales provenientes de Washington, intensificadas tras el regreso de Donald Trump a la presidencia estadounidense.
Los efectos más inmediatos se reflejarán en los precios. Martínez prevé un encarecimiento de bienes de consumo como calzado, textiles y prendas de vestir, así como de insumos intermedios y bienes de capital que forman parte de una cadena de suministro frágil. El aumento de costos, advirtió, terminará trasladándose al consumidor final o a los precios de exportación, al tiempo que la producción nacional podría enfrentar dificultades por la menor disponibilidad de insumos importados.
En el plano macroeconómico, el analista estima que la inflación retomará una trayectoria ascendente tras haber cerrado 2025 por debajo del cuatro por ciento. Para el primer trimestre de 2026, calcula un incremento cercano a 0,8 puntos porcentuales, con lo que el indicador superaría nuevamente el umbral del cuatro por ciento y se alejaría de la meta oficial del tres por ciento.
Las proyecciones comerciales tampoco son alentadoras. En medio de la nueva barrera arancelaria y de la tensión con Estados Unidos, se espera que México concluya 2025 con un déficit comercial cercano a los siete mil millones de dólares, cifra que podría ampliarse a más de diez mil millones en 2026.
El nuevo esquema contempla aranceles de hasta 50 por ciento para productos de sectores como el automotriz, textil, vestido, hierro y acero, plásticos, calzado y electrodomésticos. Desde el Gobierno, la Secretaría de Economía ha calculado que la medida generará ingresos fiscales por hasta 70 mil millones de pesos y permitirá preservar alrededor de 350 mil empleos en ramas manufactureras clave.
No obstante, organismos internacionales han llamado a la cautela. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ha advertido que el endurecimiento arancelario y la incertidumbre en las reglas del comercio suelen frenar la inversión y el intercambio internacional, con impactos indirectos sobre el crecimiento y la inflación en América del Norte y, en particular, en la relación económica entre México y Estados Unidos.
Redacción: Forum News