La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zakharova, cuestionó directamente la posición del Gobierno británico y sostuvo que su respaldo a Ucrania podría llevar a una mayor escalada del conflicto. Según la funcionaria, Londres está “a un paso” de convertirse en cómplice legal de lo que Rusia considera “terrorismo” contra la población civil y advirtió que esta situación podría tener “consecuencias catastróficas”.
El señalamiento de Moscú ocurre después de que Rusia acusara a Kiev de emplear misiles Storm Shadow contra un centro comercial en Donetsk, ciudad bajo control ruso en el este de Ucrania. Las autoridades rusas sostienen que el ataque dejó personas heridas, incluidos niños. En paralelo, el Reino Unido anunció que permitirá a Ucrania acceder a tecnología clasificada para comenzar a fabricar sus propios misiles Storm Shadow, mientras Francia dio su consentimiento para transferir la licencia de esta tecnología de origen franco británico.
El Kremlin ya había criticado la participación británica en el conflicto y afirmó que Londres está echando “leña al fuego”. Para Zakharova, el suministro de armamento británico y su utilización contra territorio ruso representan un escenario que puede modificar el nivel de confrontación. “Cualquier instalación y equipo militar británico en Ucrania y más allá de sus fronteras podría ser objeto de ataques”, afirmó la portavoz.
Las advertencias rusas se conocen además pocos días después de la visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú. Fuentes citadas por The Wall Street Journal indicaron que el funcionario estadounidense transmitió a Rusia una advertencia para que no ataque a ningún país integrante de la OTAN. Se trató de la primera visita de un director de la CIA a Moscú desde noviembre de 2021, cuando William Burns viajó a la capital rusa para intentar disuadir a Vladímir Putin de invadir Ucrania.
Las mismas fuentes señalaron que nuevas evaluaciones de inteligencia estadounidense contemplan la posibilidad de que Putin intente poner a prueba la capacidad de respuesta de la OTAN en los próximos años mediante una acción limitada. Entre los escenarios mencionados están un ciberataque o una incursión terrestre de baja escala, con los países bálticos entre los posibles objetivos. A este panorama se suma el déficit de municiones que enfrenta Occidente después de las transferencias de armas a Ucrania y la reducción de reservas estadounidenses vinculada también al conflicto con Irán.
Redacción: Forum News